¿Ya paraste un instante para sentir la vida fluir? Simplemente fluir, sentir la brisa, escuchar los sonidos, degustar, olfatear, vibrar la vida en todos tus poros, dejar que ella te mueva a su ritmo. ¿Te detuviste un segundo para sentir tu respiración entrando y saliendo? ¿Dejaste tus pensamientos fluir naturalmente sin apegarte a ellos? Si tuviste cierta conciencia, también te acordarás de la sensación de paz que te inundó. Si en algún momento hiciste esto, estabas meditando. En principio es así de sencillo y complicado a la vez.
No necesitas ser yogui o gurú, ni fanático, ni pertenecer a ningún grupo exclusivo para poder meditar un poquito todos los días y poder beneficiarte de sus bondades.
Existen muchos tipos de meditaciones,